El Estrés Térmico, un mal Vacacional y Cómo Evitarlo

El estrés térmico, un mal vacacional y cómo evitarlo

México atraviesa uno de los veranos más calurosos de su historia. En las últimas semanas las lluvias han ocasionado estragos en varios estados del país, lo cual ha elevado el nivel de humedad y la sensación de calor en la población. Por este motivo, las autoridades han recomendado a la población seguir ciertas medidas de salud, como evitar exponerse al sol y mantener el hogar fresco, en esta época de vacaciones con temperaturas muy por encima del promedio normal.

Y es que son innumerables los problemas de salud, principalmente de la piel, ocasionados por el cambio repentino de temperatura, o la deshidratación. Al respecto, en ciudades como Veracruz, los representantes del sector salud alertaron a la población de adoptar acciones contra el llamado estrés térmico. ¿Qué es y por qué debemos preocuparnos?

El estrés térmico se define como la sensación de malestar del cuerpo por exponerse a las condiciones de un ambiente por mucho tiempo, y exige al cuerpo realizar demasiado esfuerzo para mantener su temperatura interna. Este aumento del calor corporal es sumamente dañino para la salud.

Este exceso de calor puede ocasionar que el cuerpo no responda como acostumbra hacerlo. En el trabajo aumenta las probabilidades de que ocurra un accidente de trabajo. También produce que se agraven dolencias previas y se desarrollen enfermedades relacionadas con el calor.

El Sector Salud recomienda la hidratación constante para evitar desbalances en el organismo. Además, la Secretaría de Salud brinda algunos consejos para protegernos de las altas temperaturas, y prevenir las enfermedades que ocasionan los rayos del sol durante esta época.

  • Control de humedad. En épocas de lluvias aumenta el nivel de humedad. Esto es peligroso para la piel, pues complica las enfermedades respiratorias y deteriora los aparatos eléctricos. En casos como estos un higrómetro es muy útil, pues comprobaremos los niveles de humedad y adoptaremos ciertas medidas para que ni nuestra salud, ni dispositivos se perjudiquen.
  • Mantenernos frescos. Si pasamos demasiado tiempo en un lugar cerrado, debemos procurar que se tenga un ambiente fresco y seco, con las ventanas abiertas y asegurarnos que entre el suficiente aire. Un ventilador puede ayudar, en caso que el calor sea extremo, y no podamos correr las cortinas por este motivo.
  • Evitar actividades en horas punta. La deshidratación en el verano es un gran problema, y se agrava en caso de que realicemos actividades que implican un sobreesfuerzo físico. Si tenemos que ejecutar trabajos de alto desgaste, evitemos las horas de mayor insolación (de 10:00 a 16:00 horas). Descansar cada cierto periodo de trabajo también es necesario.
  • Usar ropa adecuada. No solo el ambiente donde vivimos o trabajamos debe ser fresco, sino también la ropa que llevamos. Usar prendas ligeras en esta época del año disminuye la sensación de calor en el organismo.
  • Agua, y más agua. La deshidratación genera muchas complicaciones en el cuerpo. Se estima que debemos beber pequeñas cantidades de agua cada 15 o 20 minutos. No olvidemos que la sed ocasiona dolores de cabeza, sensación de debilidad, fatiga, entre otros.

El estrés térmico se manifiesta a través de síntomas como la aceleración del ritmo cardíaco, náuseas, mareos y malestar en general. Los calambres también son frecuentes; por lo tanto, en caso de que se presente alguno de estos síntomas, debemos acudir de manera inmediata al médico.

Las altas temperaturas causan diversos problemas en la salud. El que se ha vuelto más común, y es altamente peligroso, es el denominado golpe de calor. Este se caracteriza por un aumento súbito de la temperatura corporal (sobre los 40 grados Celsius), y produce alteraciones en el sistema nervioso. Si no se toman las medidas oportunas, puede causar la muerte.

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