El Clásico de Julio Verne Se Moderniza

Cuando hace 150 años Julio Verne escribió su obra maestra ‘La Vuelta al Mundo en 80 días’, probablemente no podría hacerse a la idea de la repercusión que ha tenido y que sigue teniendo más de un siglo después desde su publicación. Ha sido y sigue siendo fuente de inspiración de varias generaciones, que soñaban meterse en la piel de Phineas Fogg para ser protagonistas de una experiencia única para todos sus sentidos.

Un reciente estudio del casino online Betway extrapola esta obra hasta el momento actual, permitiendo observar cómo sería esa vuelta al mundo con los medios de transporte actuales, y la posibilidad o no de seguir los pasos de Fogg a lo largo y ancho del planeta.

No solo es posible, sino que es bastante materializable, y no solo repetir la ruta salvo pequeñas excepciones, podremos incluso mejorarla en cuanto a tiempo y costos.  Los 80 días marcado por Julio Verne en una de sus obras maestras, parece demasiado tiempo actualmente para imitar su recorrido, y dependiendo del medio de transporte elegido podremos disminuir ese intervalo temporal de manera drástica.

Si el medio elegido por el partícipe de esta vuelta al mundo actualizada es el avión, se estima que en unas 80 horas pueda realizarse todo el recorrido, haciéndolo prácticamente íntegro de forma aérea, salvo alguna pequeña excepción en tren para interconectar aeropuertos. Es decir, en unos tres días se recorrerían los cerca de 50,000 kilómetros propuestos en ese estudio, siguiendo los pasos de Phineas Fogg casi en su totalidad.

Pero no solo por aire se disminuirían los plazos de una hipotética vuelta al mundo. Tanto el tren, como el coche, como el barco permitirían al viajero rememorar esta experiencia que le cambiaría su vida, y para ello no necesitaría los 80 días de la obra del autor galo.

El barco sería el medio que más días conllevaría de todas las opciones actuales. Estimando una duración de 72 días para la realización del viaje a través del globo terráqueo de forma íntegra, suponiendo que las condiciones atmosféricas sean benignas. Tren y coche son otras dos variaciones que pueden tenerse en cuenta para realizar la aventura, siendo en ambos casos el tiempo estimado la mitad de lo que tardó Fogg en el clásico de Julio Verne en realizar su hazaña.